El planeta de los libros

Ayer discutía con mi padre sobre si una novela era “buena o mala”. La conversación tomó ciertos derroteros curiosos y llegamos a la conclusión que una novela no puede medirse por “buena o mala”, la pregunta más concreta y ajustada sería “si gusta o no”.

Y anoche asistíamos a la entrega del segundo premio literario de la semana: el Planeta. Se acercaban las 23:30 de la noche y dos novelas llegaban a lo más alto en las votaciones:

“Sol de Tebas” de Dolores Redondo, también titulada “Todo esto te daré”

“El asesino de Sócrates” de Marcos Chicot

Y ya tenemos a las redes sociales como un campo de minas atravesado por conejos.

Bien, hay que tener en cuenta dos cosas: que el Grupo Planeta es una empresa y, cómo tal, nace para tener beneficios. De ahí que el premio sea un galardón “envenenado” porque (previa firma de aceptación) el autor debe vender centenares de miles de ejemplares para que sea efectivo la cuantía en metálico del premio. El finalista no se queda atrás. Lo segundo a tener en cuenta es qué, cómo empresa, puede crear, destruir y modificar cada evento que constituya una fuente de beneficios para ella, sea diseñando premios que le reviertan la inversión, concursos o lo que decida y que sus accionistas decidan en junta.

Entonces, ¿donde queda la literatura? ¿qué podemos esperar de un premio literario de esta envergadura? Me alegro por Dolores y su premio pero me preocupa ya que puede correr el riesgo de perder el apoyo de la editorial y la agencia si aparece otro autor y autora que venda más ¿o no? ¿podría ocurrir este fenómeno? y ¿donde quedarían los elogios y palmadas en la espalda? El premio es algo más que una estatua de un globo terráqueo pero ¿el qué?

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23 de  abril, presentación autores Indie

Mi pregunta es ¿dónde queda la literatura entonces? si nos dedicamos a tirar por tierra cada premio concedido a alguien que escribió algo que “no nos gustó” o lo elevamos a los cielos por que su novela “nos encantó”,  estamos perdiendo el lado objetivo del arte de escribir. Por que la literatura esta en la calle, en las casas, en los colegios y en las librerías, no es un premio creado por una empresa que lo gana quien cumple “sus” reglas dentro de “su” proceso y dentro de “sus” plazos.

Hay que ir más allá de un mero premio, efímero que se evapora en veinticuatro horas, tan pronto como ese autor o autora ganador vuelve a su casa, lo coloca en su estantería, suspira y regresa a su que hacer diario. Conozco decenas de autores que viven de esto de escribir, envían artículos a revistas, dan conferencias, participan en charlas a jóvenes… muy lejos de recibir un premio tras otro, una palmada en la espalda tras otra. Y publican, vaya si publican. ¿Son ellos o ellas merecedores de un Planeta más que quien lo ha recibido?  12369046_10208111574848556_6576602696070345012_n.jpg

Librería de Javier, Alcalá de Henares

Y libreros que se levantan cada mañana, llueva o haga sol, duela la espalda o el corazón, y suben el hierro que deja pasa la luz a los lomo de sus miles de libros encastrados en estanterías apretadas, atendiendo con una sonrisa a cada ciudadano que entra y pregunta.

En definitiva: hay que escribir más, difundir más, crear más y luchar por esto que nos quema la sangre y convertimos en letras.

Escribir es eso y nada más.

David Verdejo.

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